Cómo una dieta rica en calorías causa resistencia a la insulina

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No era la intención que comamos tantas calorías. Es demasiado para que el cuerpo lo pueda asimilar. La tasa actual de obesidad y la cantidad de personas con sobrepeso es also que nosotros, como humanos, no hemos experimentado en nuestros dos millones de años de evolución. Los alimentos procesados, con su enorme cantidad de calorías, son un fenómeno completamente moderno.

Si mira hacia el pasado, a la sabiduría de nuestros antepasados, ellos sabían que comer en exceso era malo para la salud. Comer porciones más pequeñas era algo de sentido común para ellos. "Hoy en día, parece que hemos olvidado mucho de esa antigua sabiduría. Una de las consecuencias de nuestra amnesia es la resistencia a la insulina", dice George Blackburn MD, PhD, uno de los principales expertos mundiales en resistencia a la insulina, enfermedades cardiovasculares y diabetes en el Centro Médico Beth Israel Deaconess en la Escuela de Medicina de Harvard. "Básicamente, el exceso calórico hace que la célula se rompa y provoca resistencia a la insulina".

Del plato a las células
Cuando usted ingiere sus alimentos, los nutrientes de esa comida son absorbidos por el intestino delgado y luego liberados en el torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, los carbohidratos de su comida se convierten en moléculas de azúcar, es decir, glucosa, el cual es el combustible preferido de su cuerpo. La grasa de su comida se convierte en ácidos grasos, o triglicéridos, en su sangre. Estos triglicéridos se almacenan en los tejidos como grasa, la cual es una fuente de energía de respaldo en caso de que el consumo de calorías disminuya.

Su cerebro reconoce la llegada de glucosa a su sistema y responde diciéndole a su páncreas que produzca insulina. Una vez secretada, la insulina fluye a sus células, donde se une con los receptores de insulina en la membrana celular. La insulina estimula estos receptores, lo que desencadena una cascada que permite que la glucosa ingrese a las mitocondrias de la célula, el horno dentro de las células que transforma la glucosa en energía.

¡Alimentar a la fuerza las células!
A medida que la glucosa inunda la sangre, el cuerpo responde inmediatamente con un aumento en los niveles de insulina y sus células se alimentan de la glucosa. Mientras tanto, el cuerpo trata de almacenar cantidades de azúcar en la sangre, primero en los músculos y luego en el hígado. Los músculos, que son enormes depósitos de combustible almacenado, convierten la glucosa en glucógeno, la forma almacenada de combustible, tanta como les es posible. El problema es que con nuestras dietas excesivas y altas en calorías, nuestros músculos ya están llenos de glucógeno sin utilizar. En esencia, ¡nuestros tanques de combustible están llenos!

Apagón
Mientras se producen estos cambios en el hígado, los músculos y el tejido graso, las células reciben alimentación forzada por culpa del exceso de glucosa en la sangre, una situación que no pueden soportar por mucho tiempo. Cuando esto persiste, sus células cierran sus receptores de insulina para cerrar el flujo de combustible. Cuando las células dejan de aceptar la glucosa, padecen una afección que los médicos denominan "resistencia a la insulina".

Resistencia a la insulina
Como cualquier máquina, el cuerpo sólo necesita una cantidad limitada de combustible para funcionar correctamente. Pero a diferencia de otras máquinas, el exceso de combustible es peligroso para el cuerpo humano, así que el trabajo de la insulina es llevar este exceso de combustible al almacén.

Esencialmente, hay tres factores que conducen la resistencia a la insulina: los tipos de alimentos que comemos, nuestros hábitos en cuanto al ejercicio (o la falta de ellos) y nuestra composición genética. Sin embargo, los investigadores señalan rápidamente que incluso si eres genéticamente susceptible a la resistencia a la insulina y la diabetes, puedes evitar ambos trastornos siguiendo un estilo de vida saludable.

Existen dos estrategias clave para restaurar la sensibilidad a la insulina y mejorar la salud de cada célula de su cuerpo. Las claves para restaurar la sensibilidad a la insulina son el ejercicio y un cambio en la dieta para comer menos alimentos procesados, menos grasa y más verduras, granos integrales y frutas.

La pérdida de peso por sí sola puede restaurar la sensibilidad a la insulina. La pérdida de peso reduce el tejido adiposo y las reservas de grasa, lo que a su vez reduce el contenido de ácidos grasos de la sangre.

1.¡Vacía el tanque de azúcar!

Los músculos deben ejercitarse para quemar, o vaciar, sus reservas de glucógeno. Sin ejercicio, los músculos permanecen llenos de reserva de combustible. Esto significa que ya no pueden aceptar combustible adicional, o glucosa, en sus células. Mientras tanto, la falta de ejercicio hace que el tejido muscular inactivo pierda su capacidad para utilizar esta glucosa.

El ejercicio quema el azúcar en la sangre y disminuye la cantidad de insulina. El ejercicio también hace que los músculos sean más eficientes energéticamente hablando. Con el ejercicio regular, en esencia, podemos revertir la resistencia a la insulina. Los fisiólogos del ejercicio señalan que, si bien una rutina diaria de 30 minutos es lo mínimo, podemos lograr casi tanto con tres caminatas enérgicas de 10 minutos por día.
2.¡Pierda los flotadores laterales!
Muchos de nosotros pensamos que el tejido adiposo que rodea nuestra cintura, glúteos y otros lugares es algo en gran parte inactivo, pero eso dista de ser el caso. ¡Las células grasas pueden producir sustancias potencialmente peligrosas! Las células en el tejido adiposo producen hormonas y proteínas mensajeras, llamadas citoquinas, las cuales regulan numerosas funciones celulares. Cuando estos mensajeros se producen en cantidades equilibradas, la función celular a menudo permanece normal, pero en las personas con sobrepeso, el tejido adiposo (grasa) puede producir excesivamente ambas, lo que a su vez puede alterar la función celular y provocar resistencia a la insulina, inflamación y otros trastornos. Esta es una de las razones por las que perder peso a menudo se asocia con la eliminación de la resistencia a la insulina. La pérdida de peso reduce el tejido adiposo y aporta más hormonas y citoquinas.

Hemos recorrido un largo camino desde que existieron nuestros antepasados, pero podemos aprender una o dos cosas de ellos cuando se trata de cómo comemos. Al dividir sus comidas, llevar una dieta balanceada y no procesada y mantenernos físicamente activos, podemos combatir la resistencia a la insulina y mejorar nuestra salud.

Para obtener más información, consulte el libro más reciente del Dr. Friedland, Ausencia de la Enfermedad: El revolucionario método para prevenir el cáncer, enfermedades del corazón, la enfermedad de Alzheimer y la depresión mediante el control de la insulina y la inflamación.

Linda Friedland
Linda Friedland, M.D.
Physician, Author, Speaker